lunes, 12 de julio de 2010

Ángeles y Demonios

No se sabe quién es quién en la redacción de deportes de Punto Radio. Cuando el periodista se convierte en protagonista de la noticia... mal asunto. La salida de AGU ha dejado los ánimos muy tocados. La mierda que se ha echado sobre Punto Radio y sobre los que trabajan en deportes no ha sido limpiada públicamente con la fuerza y contundencia que se espera de uno de los grupos mediáticos más importantes de España. Tampoco los compañeros que allí trabajamos tenemos las manos necesarias ni la fuerza suficiente para limpiar todo eso. Aunque desde dentro se nos apoye, el sambenito se ha agarrado fuerte a nuestro cuello.
Nadie ha preguntado si el despido de AGU sólo se debe a negarse a hacer el Mundial o es sólo la punta de iceberg. Tampoco ha sido necesario preguntar porqué los que allí seguimos hemos decidido tirar del carro de unas retransmisiones muy particulares. Y, lo más curioso, nadie ha preguntado si se van a seguir levantando alfombras en esa redacción y poniendo otras nuevas. Esta última pregunta hubiera estado más en la línea del periodismo-basura que se pone en práctica en este país. Publicamos lo que hace ruido de esta historia, la sangre, y metemos el dedo por si queda algo más, si no, lo inventamos. Lo que diga la otra parte es lo de menos, no dan titulares. O eso han creído.
Los que quedamos en deportes sólo queremos trabajar... en paz. No vamos a hacer demagogia de que lo hacemos por nuestros oyentes, por el respeto que merecen... no. Quizá el sueldo de quién hace esa demagogia le permita estar parado una temporada, pero los nuestros no. Y más en una profesión poco recomendable en general y menos aún en estos tiempos. ¿Qué nos hemos quedado por dinero? muchos sí, ¿qué nos hemos quedado porque la hipoteca no se paga sola (las facturas tampoco)? seguramente también. El cementerio esta lleno de valientes y luego llegan los cobardes, todos van a parar al mismo sitio. Unos viviendo para trabajar y otros trabajando para vivir.
La realidad es que nos hemos quedado en Punto Radio... pero nos hemos quedado solos. Solos porque algunos se sienten vendidos y ya no cuentan como antes con nosotros y otros porque cuando acabe todo esto no dudarían en vendernos. A las únicas que no venderíamos serían a nuestras madres, no sabemos lo que harían con las suyas los que practican la doble moral delante y detrás de un micrófono.
Esto aún no ha terminado, seguirán pasando cosas. Que al final todos trabajamos por dinero, es verdad, lo de la dignidad profesional y los oyentes es relleno, del bueno. Vivir del aire es complicado. Al final, sólo me queda una frase de todo esto: 

"Ni una mala palabra, ni una buena acción".

(Esta tampoco es mía, pero a quien la dijo se le ha venido en su contra)

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