De todo en Santo Domingo, como siempre. 10.000 aficionados, 1.000 del Pontevedra y falta de espacio para los medios. Mantengo que este equipo va a tener muchos problemas estructurales si sube a Segunda. Fidel, el jefe de prensa, se desvive por un club que ha sido capaz de meterle cuatro al todopoderoso Real Madrid en el famoso "alcorconazo". Con el Pontevedra era otra historia. Hay que subir a Segunda, es el segundo año consecutivo que se intenta y Anquela sabe que no habrá otro. Partido duro, bronco, físico... que, como no, se enturbió según caían los goles. Patadas, codazos, empujones, fingir patadas, codazos, empujones... luego está el público. Será que está más cerca de la prensa que en otros campos, pero la ausencia total de educación no me gusta. Espero que no nos lamentemos si el equipo logra subir frente al Onteniente en dos semanas.
En la cabina de prensa, Cadena SER Madrid Oeste, SER Pontevedra, AS y Punto Radio... de milagro. La zona mixta fue la bocana de vestuarios donde se vivieron momentos muy tensos al finalizar el partido. Me quedo con una imagen, Anquela y Pablo Alfaro (los dos entrenadores) hablando tranquilamente tras el partido sobre el césped.
Ahora escucho quejas de los jugadores del Pontevedra hacia el árbitro. Ya esta muy vista esa treta. Le acusan de entrar en el vestuario local y decir "por lo menos me daréis una camiseta". No lo veo. A toro pasado vale todo y no debería. El árbitro no influyó. El penalti lo fue, la expulsión también. Pudo comerse otro a favor de los gallegos pero no había malicia en su mirada. Poco metros me separaban de él. Os dejo fotos del lugar del crimen, no os perdáis las dos últimas.





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