No hubo color... Bueno, el rojo de España. Las semifinales del Europeo de Hungría se preveían duras para España. Delante, la República Checa que había demostrado saber jugar bien al fútbol sala. Al estilo de los países del Este, muy ordenados y saliendo a la contra con jugadas estudiadas en la pizarra.
Alegría checa
Pero les faltó un detalle a los checos: el orden. Salieron a jugar al fútbol sala alegremente como deben hacer en su liga o como lo han hecho en el resto de partidos del Europeo. Rotaciones en campo rival, salidas de presión, aclarados a izquierda y derecha... buenos movimientos los de la República Checa que se encontraron con los goles de España, que jugó de memoria, como siempre.Javi Rodríguez y Ortiz abrieron la lata para España y ya fue todo rodado. La República Checa jugó de cinco para intentar reducir distancias. Demasiada alegría en su juego y poco conocimiento del rival que tenían delante. Dos veces campeón del mundo y cinco de Europa. Pero Luis Amado en un saque directo ponía las cosas fáciles para el fútbol sala español. 3-0 al descanso y primer gol de un portero en una competición.
Debut de Juanjo
En la segunda parte el rodillo español se puso en marcha hasta poner ocho goles en el marcador del Fonix Arena de Hungría. Uno detrás de otro. Los checos no bajaron los brazos y siguieron con su fútbol sala habitual hasta marcar el gol de honor, ya con seis en contra. José Venancio dio la oportunidad de debutar en la competición a Juanjo, suplente de Luis Amado en la portería española.El robo arbitral del partido de semifinales quedó olvidado y España demostró su fuerza mental, muy superior a la del resto de selecciones de cualquier deporte. Es cierto que las miradas también estuvieron puestas ayer en los árbitros, que no quisieron ni pudieron influir en un marcador tan abultado. Ahora queda la final para conseguir el quinto europeo y el tercero consecutivo.

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