Muerto Viriato, sus asesinos fuero a cobrar su recompensa, pero el cónsul Servilio Cepión les recibió con la frase "Roma no paga a traidores".Aquí en España todo es diferente. El traidor volvió ayer al palco del Calderón y sigue paseándose por España creyéndose por encima de lo humano y lo divino. Yo nunca he visto jugar a Maradona, el único recuerdo que tengo es su cara desencajada ante la cámara celebrando su último gol con Argentina en el Mundial de EEUU 94. Me alegro.
No puedo tener como ídolo a un hijo de la droga y menos aún si afirma que fue aquí donde conoció ese vicio. Le he visto jurar por sus hijas que estaba limpio, bordear la muerte en un hospital de Argentina y sentarse junto al dictador Fidel Castro para que le curara de una enfermedad que nunca podrá superar.
Llegó a España, al Barcelona, a ganarse la enemistad de un gremio de futbolistas que por aquellos años 80 estaba encontrando su camino profesional. No justifico la entrada de Goicoechea que dejó al argentino 6 meses sin fútbol, pero si juzgo su actuación deshonrosa tras su vuelta, en el mismo partido que acabó con una batalla campal en La Catedral que se encargó de encender Maradona. Rencor, eso es lo que dejó en España. Para volver en el 92 al Sevilla y ser tratado con honores de jefe de Estado. Menos mal que se le pasó pronto y volvió a Argentina a vagar por el cesped mientras intentaba hacer creer a todos poco menos que la droga le obligaban a tomarla.
No quiero dejar atrás su affaire con PRISA. El grupo decidió tirar la casa por la ventana en el Mundial de Alemania y contrató al argentino para pasearle por El Larguero y colocarle a comentar partidos, a besar medallas y a reirse de nosotros porque era el único que veía a España en la final y no pasamos ni de octavos.
Ahora Argentina le coloca de seleccionador, eso sí, bien rodeado para que no acabe con la carrera de todos los jugadores de la albiceleste. Viene a España, a la que tantos disgustos le dio, para pavonearse por los palcos, entrometerse en entrenamientos, llegar tarde a los sitios y demostrar porqué Cruyff siempre estuvo por encima de él. Se llama educación. Tuvo la deferencia de llamar a los argentinos que juegan en Madrid para cenar el día de reyes y allí acudieron todos, fieles sirvientes. Maxi abandonó la concentración del Atlético porque sabe que es mejor llevarse mal con Aguirre que con Maradona.
España sigue pagando a traidores que han hecho muy poco por nuestro fútbol. Les damos fama, dinero, buena vida, les tratamos como a reyes mientras se ríen de nosotros. ¿Quién sera el siguiente?
1 comentario:
Joe vaya articulito q te has marcado. Duro pero real...
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