Y El Sí de las niñas, un éxito de la comedia del siglo XVIII que escribió Leandro Fernández de Moratín. La obra se centraba en el respeto a las normas y a los imperativos sociales de aquella época. Trasladado a día de hoy, a enero de 2009, en pleno siglo XXI bien podríamos escribir una obra paralela donde el nudo fuese el fútbol que nos ha tocado padecer.La defenestrada Copa del Rey vivió estos días otro vergonzoso capítulo. Campos vacíos y el grande comiendose al pequeño tarde o temprano. Tenemos mucho que aprender de Inglaterra, aunque sea copiar el formato su alguna de sus copas para darle un empujoncito a un trofeo por el que ya nadie mata.
Que al Real Madrid ya no le respeta ni la madre que lo parió lo sabemos todos. Villa y Cazorla lo hicieron público negándose a jugar en un club que ya no es de fiar. Como he dicho otras veces el presidente blanco que este limpio por desempeñar esa función que tire la primera piedra... pero a Calderón se le nota mucho. Quizá porque no tiene tanto como los demás, porque Florentino venía con el riñón forrado, el caso es que ha tirado por tierra la gran labor institucional de los últimos años. ¡Claro que la UEFA le ha dicho que no! Ahora no van a cambiar las reglas en un organismo que es lo que es gracias al Real Madrid, el problema es que pesan más otros clubes que el de Concha Espina. El TAS se hará el sueco como se hizo con lo de Messi y el Madrid se tendrá que comer a Lass en la grada lo que le quede de Liga de Campeones. El Madrid no necesita un Dircom, necesita gente avispada, conocedora de las leyes del fútbol y no engominados con menos luces que una cueva.
El colmo lo pone un tal Miguel que juega en el Valencia. Me sonaba este tipo de la selección portuguesa pero no creía yo que sacaría tan pronto su lado más barriobajero y soez en el país que le da de comer. Amenazar a un árbitro de muerte es lo que separa a un jugador mediocre de uno con clase. Igual que lo que separa a un jugador normal de una estrella es saber elegir cuando tirar o cuando pasar, no es fácil, creanme, las ligas de barrio están llenas de jugadores normales. Aquí les damos el pan a esos, a los que traen los peores años del fútbol a nuestra memoria, a los que son incapaces de darse cuenta que su trabajo es espejo de millones de personas y que tiene unas reglas inviolables.
La triste Copa, el No de la UEFA al Madrid y el hombrecillo este del Valencia, de cuyo nombre no quiero acordarme pintan la crónica de nuestro fútbol. Eso sí, no hay mal que cien años dure.
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