El cargo le queda grande a Ramón Calderón desde el momento en que la manipulación de votos y el visto bueno de la justicia dieron con sus huesos en la presidencia. Desde ese momento: mala planificación económica y deportiva. La económica se salva porque el Real Madrid genera muchos millones de euros y hay para todos. Pero Calderón se encargó de pregonar la cantidad que iba a ingresar la entidad por los derechos de televisión y a continuación desembolsó casi 45 millones de euros por Gago e Higuaín. Estos dos sí que son promesas.
La gestión deportiva no tiene arte ni parte. Mijatovic se puso el traje de faena y fichó... por fichar. Él y su amigo Zoran fichaban y se enriquecían en la misma proporción. La prensa cazó el tinglado y Mijatovic hizo desaparecer a su amigo para no perder su puesto en el Madrid. El pasado verano era el turno de Cristiano Ronaldo, todas las armas del club apuntaron al luso pero se encasquillaron a la vez, cuando ya no quedaba tiempo. A final, Van der Vaart, Javi García y De la Red. Lo de este último no tiene nombre. Por fin un canterano al que le dejan aportar y nadie sabe qué le pasa realmente. Los todopoderosos servicios médicos del club guardan silencio. Una de dos, porque no saben o porque la cosa es grave. Ni Di Salvo ni Sanitas.

El hambre de mañana sigue siendo la dirección del club. Huele muy mal debajo de las alfombras del palco y nadie se atreve a levantarlas. Abellán, en la COPE, se tiró a la piscina hace un par de años y parece que sus informaciones no son tan malas como se dice. Cierto es que al madridismo no le interesa las casas que puedan tener los hijos del presidente pero sí en qué gasta el dinero del club y porque usa a los Ultras de guardia pretoriana. Ahora se apuntan todos. De la Morena ya no le ríe las gracias como hizo en su día con Schuster y Ángel Rodríguez y Azuara también cargan micrófonos contra el palentino.
El Real Madrid se consume de la mano de presidentes no aptos, que no ineptos, para un cargo de representación y no de malversación.
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