martes, 13 de mayo de 2008

El espectáculo no debe continuar

Lo de siempre, aquí somos diferentes pero lo somos por lo mal que hacemos las cosas. Aquí un equipo de fútbol puede tener a sus jugadores dos años sin cobrar, tener a sus familias sin que entre un duro en casa y no pasa nada. En España podemos tener a un presidente de la RFEF más de 20 años atado al cargo, imputado en casos de malversación de fondos y sin saber pronunciar del todo bien la causa de la que es presidente, y no pasa nada.

Si seguimos echando un vistazo a nuestro fútbol nos encontramos con equipos que venden su plaza en la categoría al mejor postor. Y todo por supuestos problemas económicos contraídos por medio-presidentes a los que les gusta jugar a ser importantes.

Éste año hemos puesto la guinda con la bochornosa guerra del fútbol. Cada uno tensaba la cuerda para su lado y siempre se rompía por el lado del telespectador. Aquí hemos estado más listos, hemos llevado la guerra a las retransmisiones internacionales y se ha conseguido hacer el ridículo más allá de nuestras fronteras.

Más pena da ver como la LFP o la Federación prohíbe al Betis guardar un minuto de silencio por la muerte de un ilustre como Eusebio Ríos, padre de Roberto Ríos. La causa era de Estado Mayor, decían que no puede retrasar el comienzo de los partidos las dos últimas jornadas. Menos mal que aquí cada uno hace lo quiere y el respeto por un fallecido imperó en Sevilla.

Lo de los árbitros también es de Juzgado de Guardia en España. Actas ridículas, amonestaciones inútiles, desconocimiento del reglamento, chulería... Otro organismo que pasa por sus peores momentos (casi 20 años de malos momentos) atenazado bajo la vara de Sánchez Arminio. No se sienten parten del fútbol, lo que es peor, se sienten imprescindibles.

Este es nuestro fútbol, el que reúne a millones de personas cada temporada en los estadios y en la televisión, y del que ya no me siento orgulloso.

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