Y llegó la final de la Copa. El Valencia y el Getafe enfrentados por algo más que un título. El Calderón a reventar y el palco cargado de quienes nos representan y quienes no nos deberían representar más.Desde el saque el partido no parecía una final. El Getafe no se había presentado, decidió mandar a aquel equipo pequeño que se defendía en Las Margaritas de no bajar a Tercera hace años.
Pero el Valencia tampoco vino. El Valencia que pierde en casa un partido tras otro, el que está a tres puntos del descenso, el que hace que estemos pendientes de él por todo lo que no es fútbol... Sin noticias.
A cambio, eso sí, nos tocó ver a un Valencia grande. Al que ganaba con paso firme en Europa hace años. Ahora son Mata y Arizmendi los que comandan las bandas de éste equipo y eso es lo mejor que le puede pasar.Enfrente el desconocido Getafe del que hablaba. Sin toque, sin posesión, haciendo faltas y sin De la Red. Llevo años siguiendo a éste canterano del Madrid y, al final, se cumple lo que me decían los sabios blancos, "no vale para vestir de blanco". Dos oportunidades en diez días para demostrar que será el sucesor de Guti y sólo consigue una expulsión y desaparecer de la final. Aunque le queda un cartucho, a él y a Granero, aunque el pirata estuvo mejor, una buena pretemporada en el Madrid y convencer a Schuster.
La final no se pareció en nada a lo que debió ser. Un equipo atenazado y otro centrado en perder tiempo desde que marcaron el segundo. Había miedo por perder y casi hasta por ganar.Perdió el Getafe aunque dicen que volverán el año que viene. Ganó el Valencia y espero que no lo olviden el año que viene... ya saben por eso de viajar a Eibar o a Tenerife.
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