miércoles, 6 de febrero de 2008

Con Casillas por España

De amarillo, iban de amarillo. Una media de quince minutos debió tardar la España futbolera en darse cuenta de que los nuestros iban de amarillo -o dorado- y Francia de rojo. Se habían intercambiado los papeles pero no el juego.

Parecía un partido oficial, con puntos en juego, con esos primeros minutos de tensión donde sólo quieres conocer a tu rival. Lo malo es que, al final, fueron los 80 minutos de tanteo. A diez minutos del final y en un córner, Diarrá fallaba en el despeje y dejaba un balón franco a Capdevilla para batir a Coupet.

Bojan con mareos

España llegaba sin Bojan, que seguirá con la espada del Damocles serbio sobre su cabeza hasta la próxima convocatoria. Al catalán le dieron unos mareos a última hora que le han impedido debutar con la roja y, de paso, evitar el mal trago a Laporta de verle con España.

Casillas, con España

No hubo mucho más fútbol en la primera parte. Un par de llegadas peligrosas de los galos de botas del reinventado Nicolás Anelka. Casillas respondió con uno de sus habituales paradones que, como los buenos profesionales, también reserva para España y no sólo para el Madrid.

Lesionados

De los pelos se tienen que estar tirando en Liverpool. Benitez pierde a Torres por un pinchazo en el muslo derecho. A los 22 minutos fue sustituido por Güiza. También en Villarreal estarán mosqueados. En la segunda parte fue Ángel, que había sustituído a Ramos, se lesionaba y entraba el bético Juanito.

¡Iker, Iker!

Francia no se quiso despeinar en la segunda parte, ni siquiera tras el gol encajado. Una amarilla a Maluoda y otra a Vieira fueron las únicas intenciones de remontar que se atisbaba en el frente 'bleu'.

Aunque, según se llegaba al final del partido, Francia apretó y puso en apuros la defensa española. Dos remates de Benzema y Henry en la misma jugada no lograron batir a Casillas. El primero remata al larguero y el del Barça manda un cabezazo sin portero rozando el palo.

La última ocasión la volvió a tener Henry que demostró el porqué de su mal juego y de su suplencia en Barcelona. En un mano a mano con Casillas el portero madridista sacó un milagroso pie que impidió el definitivo empate. Por donde va arrasa éste chico y tras el pitido final se gritaba ¡Iker, Iker! por toda la Rosaleda.

Como no, el Madrid abre y cierra la selección. ¡Raúl selección! se gritó en la bienvenida de España y 38.000 garganatas aclamaron a Iker Casillas al final del partido.

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